El acusado por el crimen de Mía habló en el Juicio: “Yo los perdono”

Con una mirada fría, distante, sin nombrar a la beba de 8 meses de la que está acusado de violar y asesinar aquella fatídica tarde del año 2015. Ramirez, único imputado por el caso, fue el último en tomar la palabra en el juicio en donde solo resta definir la decisión del Tribunal y aseguró que “él cambió” y que no la está pasando bien entre rejas. La Físcalia y la Querella piden la reclusión perpetua, mientras que la defensa alegó que “no hay pruebas suficientes” para condenarlo.

Finalizó el juicio por el asesinato de Mía, la beba de 8 meses que perdió la vida tras ser golpeada y violada salvajemente. El único imputado de la causa es su padre biológico, Ariel Ramirez.

Fueron 5 (cinco) días de juicio en los Tribunales de La Plata. Fueron días de tensión, de dolor, que se suman a los cientos de días que pasaron desde que la beba falleció. La familia, amigos, y allegados a Mía, imploran que se haga justicia, y que los responsables de su fallecimiento paguen las consecuencias correspondientes privados de la libertad.

En el último día de juicio, la Fiscalía y la Querella ratificaron el pedido de reclusión perpetua para el único imputado por el hecho, mientras que la abogada de la Defensa (quien actuó de oficio por el Estado) alegó que no existen pruebas suficientes y calificó de “especulaciones” a algunas pruebas presentadas ante los jueces.

El Fiscal Jorge Paolini, por su parte, se refirió a la falta de emociones del acusado con respecto a la muerte de Mía, y basándose en los resultados de los estudios psicológicos de Ramirez lo describió como “mendaz”, “especulador” y “narcisista”, y que solo le importa su privación de la libertad desde hace cuatro años y no el hecho que ocurrió. “El no siente culpa” se le escuchó decir refiriéndose al imputado.

Por la parte acusadora, el Dr. César Robatto hizo mención al oportunismo de Ramirez, a quien acusan también de mentir en sus declaraciones y acusar a otros testigos que declararon durante estos días que duró el juicio.

Se pide reclusión perpetua por las características del crimen: Un abuso sexual violento a una beba de tan solo 8 meses, que no tenía ninguna posibilidad de defenderse, provocado por quien debía cuidarla, frente a un acusado que presenta absoluta indiferencia emocional frente a la muerte de su hija.

Por otro lado, la Defensa tildó de “especulaciones” a las pruebas presentadas ante el Tribunal, por ejemplo, el hallazgo del semen en el calzoncillo del imputado. ¿Cómo pudo llegar ahí?, según la abogada, hay muchas maneras de que suceda, y no tiene peso alegar que fue tras el abuso a la bebé.

La defensa pide la absolución para Ramírez, dando a entender que no existen pruebas contundentes para condenarlo con la máxima pena que rige en el Código Penal en la Argentina.

Una vez finalizada la instancia de alegatos, la Jueza Carmen Palacios Arias le dio la palabra al acusado quien con lágrimas en los ojos pidió tener “un juicio justo”: “Yo no le hice nada a mi hija, no hice eso de lo que se me acusa, me banqué muchas cosas, llevo cuatro años y seis meses en prisión” comentó. Y mirando y señalando a cada uno de los familiares de Mia les dijo que los perdona por haberlo puesto en esa situación legal: “Yo no les guardo rencor ni tengo odio, yo no hice nada”.

El próximo martes 3 (tres) de Septiembre a las 12:00hs, el Tribunal dictará sentencia con respecto al futuro de Ariel Ramirez, y se conocerá el fallo sin los fundamentos, para los que habrá que esperar 30 días más.

Comparte esta noticia: