Opiniones cruzadas en torno al caso del profesor y la clase de ESI

Tras la repercusión que se originó por la clase de educación sexual en un centro educativo de Brandsen, diferentes madres de los alumnos que asistieron a esa clase con el profesor G.G explicaron a Noticias Brandsen cómo se inició el problema y aseguran que el supuesto trauma de la niña afectada fue una exageración por “cómo están los chicos de hoy en día” y piden por la vuelta del docente: Mientras tanto, la Jefatura Distrital sigue la investigación debido a las denuncias contra el profesor por la forma de explicar su clase.

El 3 de agosto, Noticias Brandsen, publicó una noticia (que trascendió las barreras de Brandsen y fue abordado por medios nacionales), tras recibir una denuncia respecto a una grave actitud por parte de un docente ante sus alumnos de primer año de secundaria, que abarca a niños de 12 años, donde les dictó una clase de Educación Sexual de manera muy explícita: “Mi hija está traumada, les enseñó como usar un consolador” había manifestado una madre a este medio.

En la tarde del lunes 6 de agosto, en la Sociedad de Fomento del barrio Las Mandarinas, algunos padres decidieron citar a Noticias Brandsen para explicar la situación y por circunstancias que fueron habladas puertas adentro del establecimiento decidieron minimizar la denuncia de las madres que se quejaron por la clase de ESI, que dictó el profesor G.G llegando incluso una de las madres a contar que su hija se sintió traumada.

Noticias Brandsen tuvo acceso a una copia de las capturas de los chats en el grupo de Whats App dónde se observa la conversación de los padres. En él, se observa la falta de acuerdo entre ellos, idas y vueltas, dudas, preguntas y enojos, todo en medio de una problemática que surgió en la institución, y que tras la denuncia de una de las madres a los medios se volvió masiva. Cosa que preocupó a algunos padres e incluso al preceptor del curso, que aún estando de licencia se comunica con los padres para advertir que este dilema sea resuelto en la institución y no en los medios.

“Mi hijo dice que el profesor es muy educado, jamás nos dijo una grosería” declaró una de las madres defensoras del profesor. Y otra, por su parte agregó: “Mi nena dijo que usó un lenguaje muy técnico, tanto que por momentos no entendía las palabras, porque nunca usó palabras fuera de contexto”.

Les preguntamos a los padres entonces, si la versión es la que cuentan sus hijos, ¿Cómo se origina la polémica tras esta clase?. Las madres contaron que no es la primera vez que los chicos de primer año reciben una clase de educación sexual, si no que fue la cuarta, y que en esta ocasión G.G decidió hacer colaborar a los chicos con preguntas anónimas a través de papeles y él decidía si responder o no: “La pregunta sobre las autosatisfacción no la respondió” aseguraron las madres tras preguntar incluso a sus hijos si les enseñó a cómo se usan los consoladores en el hombre y la mujer, respuesta que difiere totalmente a la versión expuesta por los padres denunciantes.

Otra de las polémicas de la denuncia, trató sobre que en la clase, el profesor decidió sentar a sus alumnos en ronda y no dejarlos salir del aula hasta ‘que aprendan’, como así lo denunció la madre de la nena que terminó con traumas. Pero por su parte, los otros padres determinan que los niños tenían el permiso del docente para salir del aula en el momento que quisieran: “Una nena sacó un perfume y empezó a molestar a los chicos, mi nene pidió permiso para salir del salón y el profesor lo dejó” replicó una madre.

Desde la escuela se decidió que diera intervención en el curso el Equipo de Orientación Escolar, para tratar a los chicos. En este caso, las madres manifiestan que desde el EOE mostraron mayor interés por las jóvenes denunciantes: “Mis dos hijos no fueron a la escuela. No quieren porque sienten que lo que ellos piensan no importa, porque la asistente social dijo: ‘Pobrecitas las nenas, porque ella son diferentes a vos, si vos sos abierto es tu problema’ aseguraron”. Y continuaron: “Nos dijeron que iban a escuchar a todos los chicos, pero los nenes se sintieron mal porque las apoyaban a ellas y la opinión de los demás no importaba”.
Este grupo de padre se queja de que “No puede ser que por una denuncia le arruinen la carrera”. Y pidieron por el pronto regreso del docente: “Ojalá podamos limpiar su nombre y que vuelva a la escuela”.

Ese lunes en clase sólo los chicos estuvieron con el profesor. Los padres recibieron en casa la versión de lo sucedido, y, según parece, todos dicen algo distinto, y pareciera a primera vista, más una guerra entre padres dónde se pierde el eje de los hechos sucedidos, que en última instancia aún son motivos de investigación en el Ministerio de Educación de la Provincia.

Hay una cosa en la que todos los padres están de acuerdo: Todos le creen a sus propios hijos.

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